Un café amargo

''Está jugando contigo, y tú te dejas arrastrar cobardemente'', me dice una amiga, mientras un camarero de 1.80, rubio, ojos verdes, nos sirve un par de cafés bien calientes y la ciudad comienza a rugir y despertar entre el frío.
Ella me echaba el rapapolvo de rigor, dadas las circunstancias. Yo sé de sobra que tiene razón. Me utiliza. Juega conmigo. ''Hoy sí, y mañana... mañana quizás... pero ahora he cambiado de opinión.. y es no!'' Y yo, cobarde, aburrido, cansado de esperar el amor, vivo adicto a los restos que él me lanza, a la basura que da de comer a mi corazón, a la sal que arroja a mis heridas. El escozor... te acaba gustando, el dolor, la ansiedad, la desesperación... acabas por vivir con todo eso, vives de migajas... migajas que te matan de hambre, que dejan a tu corazón esquelético, pero lo prefieres, pero lo eliges, pero lo adoras, pero lo tomas, pero entras en el juego... Tu imaginación se encarga de hacer el resto. Donde tu soledad acaba... y empieza una historia, con o sin sentido, da igual. Una historia es, al fin y al cabo.
Juegas conmigo y yo me siento espectante, a ver como acaba este juego. Sin ganador, sin perdedor, sin diversión, sin reglas, sin pausas, sólo un jugador... y un juguete... un juguete entregado.
¿Y qué le voy a decir a mi amiga? ¿Qué tiene razón? ¿Qué me estoy flagelando a mí mismo? Me he acomodado en la situación y no quiero ni pensar en abandonarla... me hago el loco, le lanzo un timido ''te equivocas'', pero me mira a los ojos, se aparta el pelo de la cara, baja la cara y bebe un sorbo de negro café... ''Nos conocemos bien y tu yo sabemos que me estás mintiendo''.
Mentiroso. Ya me da igual... ¿En qué me estás convirtiendo?



Gayhetera dijo
Y... somos tan absurdos que lo que más nos pone es el juego, que, cuando sabemos que siempre apostaremos por el número ganador en la ruleta, dejamos de sentir ese maravilloso cosquilleo en el estómago.
Todos buscamos ganar para siempre y, cuando lo consigues te preguntas dónde está ese vértigo, esa angustia en el estómago que te volvía loca.
Somos un desastre.
Besos, tesoro.
30 Enero 2007 | 01:51 AM